lunes, 19 de mayo de 2008

Cómo comunicar teniendo en cuenta los Derechos del Niño

TIPS para no dejar de lado algunos principios en nuestra labor diaria


La Convención de Derechos del Niño

En 1990 se firmó la Convención de los Derechos del Niño (CDN), en la que todos los países del mundo, excepto Somalia y los Estados Unidos, se comprometieron a adoptar medidas que garantizaran la protección de la infancia. Sin embargo, sigue existiendo la necesidad de que este compromiso sea asumido por todos los sectores de la sociedad.

Los medios de comunicación y los periodistas tenemos en ello un papel trascendente que cumplir, tanto en la promoción como en la difusión de estos derechos.
“Comunicar sin dañar”, realizado por la ONG Raíces, es una propuesta para incorporar nuevas perspectivas en los hechos noticiosos que diariamente periodista y medios de comunicación cubren en torno a la infancia.

Los niños, protagonistas

Antes de la CDN, que entró en vigor en 1990, el Estado y sus instituciones se relacionaban con la infancia con una visión tutelar y asistencialista, en la que los niños eran vistos como objetos de protección. La Convención planteó la necesidad de modificar estructuralmente esta relación, entregando una perspectiva que exige la formulación de políticas públicas que garanticen la protección integral, incluida en ella el desarrollo social de todos los niños.
Cuando hablamos de enfoque de derecho nos referimos a esta nueva mirada donde niños, niñas y adolescentes con protagonistas de sus propios espacios de crecimiento.
No hay diferencia entre un niño y un adulto cuando se trata de participar ejerciendo la ciudadanía, cada uno desde el lugar y el momento de la vida en que se encuentra.

Protección, desde la información

-La CDN estableció como una de sus prioridades, la protección de los chicos. Más específicamente, en su artículo 19 se hace referencia a la responsabilidad del Estado en adoptar “todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas para proteger al niño contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluso el abuso sexual”.

-La Convención también garantiza, en el artículo 13, el derecho a la información y libertad de expresión con la posibilidad de “incluir la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de todo tipo, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o impresas, en forma artística o por cualquier otro medio elegido por el niño”. Pero esto no debe empañar la protección de los niños, ya que esta libertad de expresión está restringida por otras consideraciones de políticas públicas.

De este documento se pueden extraer algunos puntos para tener en cuenta al momento de publicar información que involucre a niños, niñas o adolescentes.

-La Convención de Derechos del Niño (CDN) establece que las voces de los niños, incluso en las entrevistas, deben ser escuchadas respetadas y cuidando su integridad. Al entrevistar a niños y niñas, se abre un espacio de desigualdades con el periodista, potencial para la explotación.

Por eso, entre otras cosas, se recomienda:

*hablar con un adulto responsable, que esté presente durante la entrevista.
*explicar al niño en qué consistirá su participación y cómo será utilizada su imagen o su entrevista.

-En el artículo 16, la CDN llama al Estado a evitar la injerencia arbitraria en la vida privada de niños, niñas y adolescentes, ya sean éstos víctimas de vulneraciones de derecho o que estén vinculados a infracciones de ley.

“(…) eso se traduce en no revictimizar a las víctimas y respetar su identidad.
Preguntarse qué va a pasar con ese niño o niña al día siguiente, cuando ya deje de ser noticia (…)”. (Hernán Fernández, abogado)

-En el artículo 40 del mismo documento, se establece que a todo adolescente en conflicto con la ley “(…) se le presumirá inocente mientras no se pruebe su culpabilidad conforme a la ley"; y que “se respetará su vida privada en todas las fases del procedimiento”. Así también lo plantea el Código de Etica del Colegio de Periodistas, editado en 1999.

-Evitar el lenguaje peyorativo y estigmatizante.

Por ejemplo, las clasificaciones “menor delincuente” o “niño pistolero”, condenan a los niños en condiciones estáticas, que no contempla la posibilidad de integración social. Con un lenguaje respetuoso, se comienza a construir una imagen que abre la posibilidad al cambio. Lo mismo ocurre con el lenguaje en el caso de la Explotación Sexual Comercial. Por ejemplo, el término “prostitución infantil”, no contempla la exposición a vulneraciones, como exclusión, pobreza, abandono, y sobre todo, desamor. Los niños, niñas y adolescentes no se prostituyen, son explotados por adultos que se aprovechan de ellos.

-Hacer un uso respetuoso de las imágenes.

Es decir, fotografiar o grabar al niño con su consentimiento. No utilizar tomas u efectos que carguen juicios de valor sobre la víctima y lo hagan parecer como culpable. Por ejemplo, planos en picado, distorsión de la voz, silueta en la oscuridad.

-Informar con el interés público como motivación y no el sensacionalismo

Se refiere a la sensibilidad que los temas tienen en la opinión pública. Por ello, su tratamiento debe tener el fin de informar sin incrementar la morbosidad o detalles irrelevantes, porque detrás de la noticia hay un problema más profundo que aqueja a la sociedad.