jueves, 29 de mayo de 2008

Entrevista a Rosemary Ramos, periodista de Raíces

La experiencia de un par
Rosemary Ramos Vega es periodista de Chile. Comenzó a trabajar en la ONG Raíces como encargada de la campaña “Alto al tráfico de niños, niñas y adolescentes”, para lo cual desarrolló una estrategia de comunicación orientada a generar alianzas con distintos actores sociales, utilizando al maximo las escasas herramientas con las que contaban.

Nos contactamos con Rosemary para que nos contara su experiencia como periodista especializada en la difusión de temas relacionados con los chicos y con las tecnologías.

Al comienzo de la campaña, hubo que instalar el tema que en Chile, como sucede aquí, estaba lejos de la mayoría de las personas. “Desarrollamos una idea cercana a la gente, consistía en que los niños, niñas y adolescentes contaran con una identificación, esto, principalmente, para contar con un registro de huellas digitales y que los niños adquirieran el sentido de existencia social”, contó Rosemary. La idea madre se basó en que “tener una cédula de identidad les otorga, in situ, el rango de ciudadanos a los chicos".

El Servicio de Registro Civil chileno colaboró con la iniciativa, y se decidió hacer una actividad en tres regiones del país (en todos los centros comerciales de Santiago y regiones y en las principales estaciones del Metro) para que niños, niñas y adolescentes obtuvieran sus cédulas identificatorias. “Aprovechamos esa instancia para sensibilizar a la gente con el tema, entregando material de difusión”, dijo la encargada de la exitosa campaña. Así, lograron que el tema se ampliara: los medios de comunicación dieron cobertura y a través de esta “excusa” se construyó un lazo con periodistas.

La segunda etapa consistió en la difusión del material de campaña a todos los periodistas que se habían acercado. La comunicación se tornó regular y fluida, y permitió generar consultas sobre la recepción del material. Entonces, el material no se limitó a la campaña.

Ahora sí, dejemos fluir el diálogo con Rosemary:

-¿Es posible tratar el tema desde los medios teniendo en cuenta su lógica de funcionamiento, en general, empresarial? ¿Cómo?

Es difícil, pero posible:

*Es difícil tratar los temas de infancia en los medios, no sólo porque no sean rentables, sino porque contienen mucha complejidad. Por ejemplo el tema del resguardo de identidad, las dificulatdes para acceder a los testimonios directos de los niños, entre otros.
El material “Comunicar sin dañar”, contiene las opiniones de periodistas de medios que respondieron a una encuesta que hicimos en Raíces. Enviamos la encuesta a cerca de 120 periodistas, contestaron 96. Con esa cifra de respuesta notamos que existe un interés por saber más de los temas de infancia. La mayoría de los encuestados estaba dispuesto a asistir a talleres sobre cómo hacer frente a las noticias que involucran a menores de 18 años.

*Es posible tratar temas de infancia en los medios y es posible hacerlo con perspectiva de derechos. Creo que la dificultad radica en que no existe demasiado sustento económico y también influye nuestra falta de creatividad, la de los comunicadores sociales.
Porque al periodista de medios lo suele guiar el sistema, entonces son otros los actores que deben intervenir para entregar herramientas y conocimientos. Con este tipo de apoyo se pueden generar ideas que aborden temas de infancia que sean “vendibles” y que a su vez tengan enfoque de derecho.

Rosemary es una convencida de la importancia de generar contenidos para atraer a los demás colegas y generar información atractiva y hasta “vendible”.

Es sumamente relevante llegar hasta los editores para poder fijar ciertos criterios que permitan hacer pequenos cambios significativos, como por ejemplo, decir “niña explotada sexualmente”, en lugar de “niña prostituta”.
También hay que saber que caminamos paso a paso. Un cambio en el lenguaje es un gran avance. Pero no podemos creer que vamos a erradicar de inmediato las malas costumbres o que nunca las vamos a cambiar. Sí se puede.

-De acuerdo a tu experiencia, ¿Cuál es la mejor forma de tratar información relacionada con chicos y tecnologías? Por ejemplo, noticias que hablan de acoso vía Internet.

Yo partiría por no demonizar a la tecnologia. Internet es parte integral de la vida de los niños en la actualidad. Como todo, su uso o mal uso depende de la información que el niño o la niña tengan de la vida en general. Si los padres no hablan con sus hijos de los peligros que puede encontrar en la red, si no existen normas legales que castiguen los delitos asociados a la red, obviamente que los peligros aumentan. Pero no los genera la red; en su mayoría, esos delitos se dan desde antes que apareciera la internet. Aquí se produce un aprovechamiento del soporte.

-¿Qué tipo de información es conveniente difundir y cuál evitar propagar?

Es bueno difundir toda la información. Lo que hay que resguardar son los derechos básicos de los involucrados, especialmente si son niños, niñas y adolescentes. Si nos dedicamos simplemente a publicar violacines de niñas, una tras otra, sin más profundidad que el nombre y el hecho delictivo, ese tema se banaliza. Si, por el contrario, cada vez que surja esa noticia se aborda haciendo hincapié en los factores que lo permiten (sociales, politicos, economicos) y, además, en la forma de prevenir y de actuar frente a estas situaciones, las cosas cambian. Los delitos no desaparecen porque no salgan en la prensa, ni existen porque la prensa los publique. Se dan con mayor o menor frecuencia, dependiendo de la tolerancia social que exista.

-¿Qué sugerencias harías a otros colegas?

Que traten los temas relacionados con niños, niñas y adolescentes con el mismo respeto y cautela con la que tratan temas políticos o económicos. En esos campos se cuidan mucho de reportear, de no dar nombres, de cotejar fuentes, de no exponer a nadie sin pruebas. También me gustaría reivindicar el rol social de la prensa. No podemos ignorar nuestra función. Lo que se dice y como se dice, repercute en la sociedad, no de forma homogénea, pero perdura. Entonces, si no podemos cambiar las reglas de juego del mercado, hagamos nuestro aporte con las herramientas de trabajo: el lenguaje, por ejemplo. Cambiemos la manera de nombrar, para así generar una nueva forma de mirar.

Gracias Rosemary por tu aporte!