martes, 20 de mayo de 2008

Entrevista a Sergio Balardini

El entrevistado es psicólogo, especialista en adolescencia e infancia.

Es investigador y coordinador del programa de estudios sobre juventud de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y director de proyectos para la juventud de la Fundación FES Internacional (Friedrich Ebert Stiftung). También es Consultor de la Organización Iberoamericana de la Juventud (OIJ) y Miembro de la Mesa de Concertación Juvenil de la Ciudad de Buenos Aires.

Su visión sobre la relación de los chicos y las tecnologías es clara: aplicar al mundo virtual las reglas del mundo presencial.
Con esa premisa, define el rol de los periodistas, y subraya la necesidad de tratar a los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derechos.

-¿Cómo han cambiado las relaciones intergeneracionales?

Hay una nueva situación de integración con fronteras porosas, permeables. Asistimos a la juvenilización de los adultos y adultización de los adolescentes. En este marco, hay una redistribución de saberes intergeneracionales. Es decir, sigue habiendo cosas que son muy propias de generaciones, pero hay flexibilidad, adaptabilidad, y una presencia nómade, en espacios múltiples, en paralelo, propias del tiempo en que se vive. Por supuesto que es más fácil a los contemporáneos adaptarse. También hay migrantes digitales entre adultos y chicos, por ejemplo, un joven, que no nació en contacto con las tecnologías, pero que está más adaptado a las realidades que llegan. Los chicos, en cambio, viven las relaciones con las tecnologías como un ambiente.

-¿Dónde se ubican los periodistas en estas nuevas relaciones?

Al periodismo lo implica, primero, una cuestión que tiene que ver con la ética. Su función se asemeja a la del adulto a la hora de proteger a los niños, niñas y adolescentes. Cuando se los expone, el primer eje a considerar debe ser la protección, el cuidado y el respeto, y no la estigmatización. Hay que tratarlos como a cualquier ciudadano, teniendo en cuenta que son ciudadanos en la etapa de formación, y que aún no disponen de todos los recursos.

-¿Qué actitud se debe fomentar frente a las tecnologías, sin demonizarlas ni endiosarlas?

Lo ideal es impulsar una posición igual a la que se toma en el mundo presencial proyectada a los mundos digitales; esto es, tener las mismas precauciones y los mismos respetos. Todos los recaudos que los padres dan a sus hijos para la vida real son aplicables a lo virtual.

-Entonces, el vínculo con Internet debe ser un reflejo de lo cotidiano…

Claro, la relación en el mundo real no implica pura horizontalidad entre los niños, niñas y adolescentes, ni tampoco pura verticalidad. El adulto no tiene una posición de par. Lo que hay que hacer es alentar una posición crítica y no paternalista sólo con las prohibiciones. Ya que las prohibiciones implican un rechazo por parte de los chicos, además, cuando el adulto esta ausente nada garantiza su cumplimiento. En cambio, lo esencial son los criterios de autoprotección brindados por los adultos. Incluso, para construir ciudadanía, éste es el estilo necesario. El problema es que la figura del adulto tiene menos peso específico que en otros tiempos por diferentes razones convergentes.

-¿Qué actitud tienen que tomar los adultos en la relación de los chicos y las TICs, para no estar completamente ajenos?

Es fundamental que sea firmemente participativa. Que en la práctica exista una escucha de calidad y que haya una presencia de calidad, cuando no es posible que la misma sea frecuente. Los niños, niñas y adolescentes deben ser incluidos como sujetos de derechos también en las relaciones intergeneracionales. Y esta posición es aplicable a la necesaria conversación acerca del uso de las TICs.

-El criterio, entonces, es igual para los comunicadores…

Sí, en tanto adultos éticos. Las tecnologías deben vivirse no de un modo amenazador sino en base a criterios que abarcan también al modo de vivir las “vidas virtuales”. ¿Te irías con cualquiera? ¿Hablarías con cualquiera? En general, no sucede así en la vida real. Entonces, tampoco es recomendable que suceder en la vida virtual. Es similar a ser “popular”… ¿Cuál es el límite y qué riesgos implica? Eso también debe pensarse en relación con el espacio virtual.


La reflexión es válida. Para los interesados, Balardini tiene un amplio curriculum relacionado a la infancia y adolescencia y es una buena fuente para explorar, por su claridad conceptual.

Se ha desempeñado como Coordinador del Grupo de Trabajo sobre Juventud del CLACSO (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales) durante los años 1997-2003 y como director de Capacitación y Estudios de la Dirección Nacional de Juventud (1999-2001). Y ha desarrollado actividades en organismos públicos de las áreas de desarrollo social, educación, juventud, escuelas de gobierno, ferias de proyectos, y en diferentes jurisdicciones: municipal, provincial y nacional.

Su lectura de las tecnologías se basa en el modo en que la era electrónica modificó al trabajo y la economía en general, sino también la sociedad, la cultura y la familia.

Agradecemos a este especialista por sumar su opinión al debate que está presente en nuestro día a día.